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En 1982, en una apartada playa de la costa de Michoacán, México, inicio una de las historias de conservación de tortugas marinas más exitosas en la región del Pacífico oriental. En ese año, Javier Alvarado Díaz, profesor de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo al frente de un grupo de estudiantes y profesores entusiastas, viajaron a la costa de Michoacán concretamente a las playas de Colola y Maruata para iniciar actividades sistemáticas de conservación e investigación en tortuga negra, una de las poblaciones en mayor peligro de extinción en la región del Pacífico oriental.

Desde la década de los 60s, la población de tortuga negra fue particularmente abundante, sin embargo, declino dramáticamente debido a la intensa cosecha de huevos y adultos reproductores el cual supero las 4,500 toneladas métricas solo en el periodo de 1966 a 1970 según René Márquez, investigador del instituto Nacional de la Pesca en México. Con base en la información del saqueo de nidos de tortuga negra que ocurría solo en la playa de Colola (70 mil huevos cada noche durante el pico de actividad anidatoria en los meses de octubre y noviembre), se estima que 25 mil hembras de tortuga negra anidaban solo en Colola en 1965. En 1978, Kim Cliffton, investigador del Museo Sonora-Arizona, inicio censos aéreos de la población de tortuga negra en la costa de Michoacán, reportando anidaciones importantes en al menos 12 playas del litoral costero, para ese entonces, la anidación se concentraba en las playas de Colola y Maruata con aproximadamente el 48% de la anidación total. En estas dos playas se dirigieron los esfuerzos de conservación por parte de los biólogos de la Universidad Michoacana, no obstante, entre 1982 y 1999, el declive de la población no se detuvo. En 1988, se registró el descenso más importante de la población de tortuga negra con solo 170 hembras anidadoras en toda la temporada de anidación, la disminución de la población continuó y en 1998, nuevamente se observó una reducción importante en el número de hembras anidadoras en Colola. En 2002, Wallace J. Nichols, investigador de la Academia Californiana de Ciencias, estimó que solo en Baja California se capturaban entre 7 mil y 15 mil ejemplares de tortuga negra para consumo humano a través de la captura dirigida, a pesar de la veda para productos y subproductos de tortuga marina impuesta en México desde 1990. 

A partir del 2001, se registró un incremento significativo en el número de nidos protegidos en Colola y Maruata, que coincidió con el inicio de las actividades de monitoreo y conservación de tortugas marinas en Baja California, por parte del Grupo Tortuguero de las Californias y el reclutamiento de adultos reproductores producto de las actividades de conservación. Después de 20 años de actividades de conservación y de casi 12 mil hembras de tortuga negra marcadas en Michoacán, se ha recopilado información importante sobre la historia natural de esta población: aspectos de los rasgos de historia de vida (madures sexual, tamaño de nidada, intervalos reproductivos, intervalo anidatorio, etc.) comportamiento reproductivo, rutas migratorias de adultos, ecología reproductiva, estado de conservación, alimentación, proporción sexual de crías, radio sexual operativo, entre otros.   El incremento en el número de hembras anidadoras se ha mantenido hasta 2016 y estimamos que el número de hembras que hoy anidan solo en la playa de Colola, es de aproximadamente 10,000 hembras de tortuga negra; es importante señalar que en la noche del 14 y la madrugada del 15 de septiembre de 2014, ocurrió una anidación extraordinaria de 1,086 hembras de tortuga negra en Colola, algo que no ocurría desde mediados de los sesentas, lo cual alentó los esfuerzos de conservación. Considerando las anidaciones de tortuga negra que se están presentando actualmente en playas adyacentes a Colola como Motín del Oro, Maruata, Paso de Noria, Arenas Blancas y La Llorona, podemos estimar que la población anidadora de tortuga negra en Michoacán es de aproximadamente 15 mil hembras, lo que representa el 60% de la población estimada a principios de la década de los 60s.  A 35 años de iniciadas las actividades de conservación para recuperar la población de tortuga negra en la región del Pacífico oriental, esta población muestra señales alentadoras de recuperación y representa según SWOT una de las 12 poblaciones de Chelonia más sanas en términos demográficos. La recuperación de esta población no puede entenderse sin la valiosa intervención de las comunidades indígenas Nahuas de Colola y Maruata, principalmente sus jóvenes y niños quienes tomaron la conservación como una forma de vida, quienes se empañaron en traer de vuelta a la tortuga negra a sus comunidades, la que ya forma parte integral de su cultura y su orgullo. La recuperación de tortuga negra es el resultado de un esfuerzo regional sin precedentes, que involucra tanto a comunidades indígenas en Michoacán y comunidades pesqueras en Baja California, Sinaloa y Sonora en el noroeste de México y actividades de conservación en Guatemala y Costa Rica en Centroamérica, a instituciones que han apoyado los esfuerzos de conservación  de tortuga negra en Michoacán por 35 años como el U.S. Fish and Wildlife Service  y el WWF y más recientemente  el Gladys Porter Zoo, Sea Turtle Inc., y  One Billion Baby Turtle. La recuperación de tortuga negra en Michoacán es un ejemplo de que la conservación basada en la comunidad es un elemento clave para la recuperación de las poblaciones de tortuga marina alrededor del mundo.